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Uniatlántico: ¿Un galpón de gallinas?

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El señalamiento lo hizo el profesor Hernando Romero, en un artículo de análisis cuyo texto completo es el siguiente:

COBERTURA UNIVERSITARIA O EL MODELO GALPON DE GALLINA DE LA RECTORA
Por Hernando Romero P. Phd en Ciencias Pedagógicas
.

La actividades educativas de un país están compuestas por  varios factores entre ellos sobresalen la calidad, el sistema y administración, financiación, cobertura y la evaluación.

La cobertura  tiene que ver con la cantidad de estudiantes a los que el sistema educativo  les da la oportunidad  de ingreso  a los centros educativos. Esta se presenta bajo dos modalidades: la de admisión y la de inclusión. La primera es excluyente y la segunda incluyente o equitativa. La admisión presume, selección e ingreso por méritos; y la segunda, por derecho.

Méritos en tanto superen  los puntajes mínimos establecidos en las pruebas, justificando el ingreso de los mejores, de acuerdo con el ritmo de crecimiento vegetativo de los programas académicos, así como de las disponibilidades presupuestales. Por su parte las pruebas de admisión dejan mucho que desear, dado en el énfasis al razonamiento numérico, a lectura comprensiva y que ahora la denominan “lectura crítica”, cuando todo el mundo sabe que es instrumental y otros aspectos de dudoso rigor pedagógico. Esto con el agravante de que las pruebas en Uniatlantico son contratadas  con una institución capitalina  que no posee facultad de educación o departamento o instituto pedagógico. Ahora, frente a la susodicha prueba, los  estudiantes que practiquen con anticipación, las respuestas a ese tipo de pregunta-examen tendrán buenas oportunidades de pasarlo.

Mientras que la inclusión se basa en el  derecho que tienen todas las personas a la educación y que el Estado está obligado a satisfacer,  según la  vocación, intereses, aspiraciones y aptitudes de las personas.  Lo anterior con el propósito de alcanzar los niveles de desarrollo de la sociedad, la construcción del proyecto de Nación consagrado en la carta política nacional y sobre todo del proyecto de región caribe al que Uniatlantico, supuestamente, le apuesta.

En este sentido les corresponde a universidades planear su crecimiento proactivamente en razón de su cuota parte en la construcción de su Región y la Nación. Y hacerlo de acuerdo  con las actividades sociales existentes para construir el nuevo tipo de profesional, que tribute a la construcción o transformación permanente: innovación trascendente. En en el caso de la Universidad del Atlántico tiene que ser un profesional investigador crítico, como lo dice el artículo decimo, literal e, del Estatuto General y su Misión.  En tal sentido, si el gobierno quiere aumentar la cobertura, debe aumentar las transferencias a las universidades y estas deben aumentar la eficiencia en el gasto. Y no seguir con  el criterio de la ley 30 del 92,  de aportar solo con el crecimiento del índice del costo de la vida.

En el caso de la Universidad del Atlántico la rectora Ana Sofía Meza, quiso quedar bien con el gobierno nacional  y engatusó  a los atlanticenses,  aumentando  la cobertura, al estilo de vendedor de específicos de plaza de pueblo.  Entonces, aumentó la cobertura pero sin recursos para semejante propósito, por lo que tuvo que apretujar más estudiantes por salón y aumentar los horarios de los docentes inventando el Modelo de  Galpón de Gallina, el cual consiste en aumentar cobertura de todos los programas existentes pasando de 30 estudiantes  por curso (una asamblea pedagógica) a 55 estudiantes por curso (una asonada pedagógica, que se salve quien pueda), sin tener en cuenta el tipo de profesional a formar. Para eso impuso unos planes de estudio que se conformaban con tres bloques de asignaturas: comunes, básicas y electivas. Lo hizo reformando  para facilitar el consumo de la mercancía conocimiento a la mayor cantidad de clientes que embutía, no por programas, si no por asignaturas comunes o electivas, con un mismo profesor en una misma “j-aula”. Sin que los estudiantes supieran  cómo aplicar eso y menos validarla, apenas lógico para los que no conocen que es gnoseología, en su futuro campo de actividad profesional. Desapareció el grupo cohorte con quienes  graduarse como promoción. Obligó a profesores a atender más de 5 cursos lo que los llevaba a evaluar, no para ayudar  y dinamizar el desarrollo del pensamiento crítico, sino la memorización, a través de exámenes escritos, bajo la forma de presuntas pruebas objetivas escritas. Y seguir con a evaluación cuantitativa, con las tres notas, de los tres periodos y registrarlas en un sistema (pamplonita system) que nunca funciona. Con este modelo nunca habrá  relatos, artículos o ensayos por cuanto no le alcanzaría el tiempo ni la salud al profesor, ni a los estudiantes para hacerlos.  Esto hizo Ana Sofía Mesa para para aumentar la cobertura de 12.000 a 17.000 estudiantes en 5 años, fácil lo hizo a costa de sacrificar la calidad de la educación y de la sobreexplotación de los docentes. Jubilando los docentes competentes, de tiempo completo, para vincular muchos contratados, sin experiencia en educación superior. Con ello generó un desmedro en el rigor académico.

Ese aumento se hizo sin recursos tecnológicos, a no ser que considerara que los 6 mil millones invertido en  cámaras de seguridad iba en ese sentido, y con tableros de hace 10 años, sin laboratorios, ni bibliotecas, comedor universitario, etc. Con  sillas que no alcanzan para los estudiantes; ya que ellos tienen que pelear, entre sí, por las sillas, en los pasillos y se pierden 15 minutos de clase mientras consiguen sillas.  La calidad de la cultura formativa estática y no dinámica se ha deteriorado, los profesores se enferman, los estudiantes no se forman sino como remedo de profesionales transgénicos; el rendimiento académico bajó, los resultados de las pruebas de Saber se esconden porque quedamos en el puesto 112 a nivel nacional,  así como el  rigor de excelencia  que existía antes.

Ante esa cantidad de estudiantes no se requieren salones sino canchas de futbol. A pesar de eso el coliseo, que es el aula laboratorio de los estudiantes de la Licenciatura en Cultura Física, Recreación y Deportes, parece un muladar. Llueve mas adentro que afuera. Parece que la solución es comprar 3 mil paraguas.

Y, a todas estas, el Ministerio de Educación es complaciente con tales inventos; por eso le aprueba nuevos programas a Ana Sofía, sin recursos físicos, sin nuevos aportes, con el mismo presupuesto de hace 10 años. Pero, eso si, con nuevos contratos de OPS y supernumerarios por parte de la administración, sobre todo para las amigas.

Publicado en BARRANQUILLA
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Modificado por última vez en Viernes, 11 Enero 2013 17:46


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